Volví esa tarde a la casa cansada y preocupada por el estado de Azahar. Desde que volvió del hospital se negó a pisar el Colegio y apenas salió de su habitación, únicamente para ir al baño.
Mi padre y yo nos teníamos que turnar las comidas para llevárselas a su cuarto. De lunes a viernes me tocaba hacerle el desayuno y la cena. El fin de semana la comida.
Su estado físico estaba casi por completo recuperado, pero su estado psicológico sería muy difícil de recuperar.
Esa noche del martes me tocaba a mí hacerle la cena.
Pensé que quizás algo de patatas fritas le subía el ánimo.
Mi padre no iba a volver esa noche por motivos de trabajo. Por suerte Azahar accedió a cenar con migo en el salón.
- Hermanito, sabes que puedes contar con migo para lo que quieres y... aunque mamá ya no esté... siempre estaré aquí, no voy a dejarte.
En ese momento los ojos de mi hermano se inundaron en lágrimas.
Dejó el plato en la mesa de un golpe y me abrazó como nunca antes lo había hecho.
Miré a mi alrededor y me dí cuenta de que la casa entera estaba llena de fotos de mi madre. De esta forma era difícil superar la pérdida.
- La echo de menos...
Nunca ví a mi hermano tan deprimido como lo estuvo en esos días que, poco a poco, se iban convirtiendo en semanas.
- Hagamos un trato: come durante el resto de la semana en la cocina con papá y con migo y a cambio el viernes por la tarde te llevaré a la bolera... o al parque de atracciones, como prefieras.
- ¿Lo prometes?
- Lo prometo.
No entendía cómo ese cuerpecillo tan diminuto podía aguantar tantas emociones sin un enfado o una pataleta.
Ni siquiera yo a su edad podía aguantar tantos sentimientos a la vez como él.
Mi hermanito se estaba haciendo mayor.
martes, 18 de diciembre de 2012
miércoles, 20 de junio de 2012
Capitulo 9
Pasé varios días en el Hospital por culpa de la bajada de
tensión cuando me enteré de la noticia de mi madre.
13 de Enero: Me dan el alta y puedo irme a mi casa.
Quedé con Ángela esa tarde para hablar sobre varios temas.
- No me apetece estar en casa.
Cogí mi bolso, rellené mi cartera de dinero y nos dirigimos
al parque situado detrás de mi casa.
El tiempo que duró el trayecto lo pasamos sin hablar, lo único
que hacíamos era mirar a nuestro alrededor, como dos completas desconocidas.
Había dos niños pequeños jugueteando por los columpios
cuando llegamos.
Nos sentamos en el banco más apartado.
- Ni siquiera puedo imaginarme cómo te debes de sentir en
estos momentos.
Giró la cara y nuestras miradas se cruzaron por primera vez
en toda la tarde.
- No quiero amargarme. Necesito salir adelante CON o SIN
ella.
En ese momento Ángela me abrazó y supe que contaba con todo
su apoyo.
- ¿Crees que volverás a verle?
Los niños que había se fueron cuesta abajo donde sus madres
los esperaban con una bolsa de caramelos.
- Sí, pero no quiero darle muchas vueltas. Lo importante
ahora es mi hermano y haré todo lo que haga falta para que sea feliz. Él no se
merece esto. Debo de ser fuerte: por él, por mi padre y por mí misma.
Azahar también pasó varios días en el Hospital por el
accidente.
- Tengo que contarte una cosa…- Ángela bajó la mirada y se sonrojó.
- ¡Sorpréndeme!- y le lancé una mirada furtiva.
- Me he estado viendo a escondidas con Fredik…
- ¡¿Qué, qué?!
La noticia me sobresaltó y Ángela rebotó en el banco del
grito que dí.
- El día que fuimos a verte al Hospital lo ví tan solito que
me puse a hablar con él y una cosa llegó a la otra…
- O sea, que es hetero, ¿no?
- ¿En serio pensabas que era gay?
- ¿Es que tú no? Porque tiene toda la pinta.
Durante una hora Ángela me estuvo contando sus hazañas con
Fredik.
Desde que éramos enanas Ángela siempre era la ligona del
grupo. Su lema era: “Si usas a un chico, es como si estuvieras usando a un
juguete”.
En definitiva, Ángela es como una abeja; le gusta ir de flor
en flor.
Pero tenía el presentimiento de que, si iba en serio con él,
acabarían bien.
No se podía decir lo mismo entre Drake y yo…
Tenía que olvidarme de él y concentrarme en Azahar, que era
lo importante.
- ¡Sam!¡Sam! ¿Me estás escuchando?
- Em… creo que no.
- Eres un caso tia.
- Siempre me lo dicen- y le dediqué una sonrisa picarona.
En pleno Otoño a las 18:30 de la tarde ya era de noche. Así
que en cuanto comenzó a oscurecer nos fuimos cada una a su casa, con la
esperanza de volver a repetir una tarde juntas.
martes, 12 de junio de 2012
Capítulo 8
Dejé que la
puerta cerrada de la biblioteca se quedara atrás.
Con la
mirada puesta en las baldosas me dirigí a la clase de la profesora Clearwather,
que me daba lengua inglesa.
Por
desgracia Lindsay compartía clase conmigo, pero después del accidente en el
aparcamiento, ni siquiera se atrevió a mirarme.
Quería
despejar un poco mi mente y lo mejor para eso era hacer ejercicios de Física:
eran complicados y necesitaban el 100% de mi atención para realizarlos.
Casi sin
darme cuenta hora y media se habían pasado en cinco minutos, siquiera escuché
el timbre.
-Samantha,
¿te importaría quedarte? Tengo que hablar contigo-la profesora se dirigió a mí
con cara triste.
-Profesora,
siento no haber traído los ejercicios, ¡le prometo que mañana los traeré!...-no
me dejó terminar la frase.
-No te
quería hablar sobre eso…
La miré con
mirada interrogatoria, no sabía qué esperarme. Lo único que esperaba era oír
buenas noticias, pero la expresión de sus gestos me decían lo contrario.
-La Policía
está fuera y quiere hablar contigo.
-¿La
Policía?¿Conmigo?¿Por qué?¿Qué ha pasado?
-Por favor,
no hagas esto más difícil. Yo no puedo decirte nada. Ellos te lo explicarán
todo.
Eché a
correr por todo el pasillo, recorriendo casi todo el instituto.
Cuando
llegué al aparcamiento había un corrillo alrededor de los agentes de policía.
Entre
empujones y codazos me abrí camino.
-Soy
Samantha Smith, ¿me buscaban?
-Sí-dijo uno
de los policías- Soy el agente Railly. Me gustaría hablar contigo en un
ambiente con menos gente.
Me llevó
hasta las puertas del Colegio.
¿Qué
pasa?-le pregunté, estaba muy alterada y nadie quiso decirme nada.
-¿Eres la
hija de John Smith Gómez y Nikki Sue Mongómery?-no me gustó ese tono de voz con
el que decía el nombre de mis padres.
-Sí, ¿qué
pasa?-En ese momento me alteré muchísimo más.
-Tu madre…tu
madre ha tenido un accidente esta mañana. Iba con un niño llamado Azahar. No
hemos podido salvarla. Lo siento…
“Un día de verano Azahar y yo fuimos a la
playa. Mis padres no estaban y nos quedamos a cargo de unos vecinos. Tenía 12
años, Azahar 4. Se me ocurrió que podríamos bañarnos cerca de unas rocas para
poder observar un tipo de pez que crecía únicamente en esas playas. Fue una
mala idea. La hija de los vecinos que nos cuidaban se quiso venir. Otra mala idea.
Al ser yo la mayor tenía que cuidar de los dos. Íbamos en fila: yo primera,
Azahar detrás y Clara la última. Resbalé. Me caí sobre unas rocas afiladas y
rajé parte del brazo. Azahar se apartó y comenzó a gritar ayuda. Clara no sabía
qué hacer, estaba muy alterada. Intentó ayudarme para que pudiera levantarme
pero en ese momento una ola nos inundó por completo, aún estando en la
superficie. Por suerte para mí tragué agua pero mi cuerpo se quedó encima de las rocas. Por desgracia para Clara su
cabeza golpeó contra unas rocas que se encontraban detrás de ella arrancándole
la vida. Con sólo 10 años. Desde ese momento dí gracias a Dios porque si mi
hermano hubiera estado en su lugar, no
sé qué habría pasado.”
El aire me
faltaba, no podía respirar.
-¡Niña, niña!
¡¿Estás bien?!
Me desmayé y
caí al suelo.
Lo último
que recuerdo fue la cara del agente y el cielo cubierto de nubes.
Desperté
horas más tarde en una habitación azul con sábanas blancas. Lo más seguro es
que fuera un hospital.
Tenía la
boca adormecida, no podía pronunciar palabra.
Me costaba
mucho abrir los ojos del todo, quizás por algún medicamento.
La
habitación era fría y algo deprimente. Tenía un sillón marrón a la derecha de
la cama y una ventana detrás de este que daba a la ciudad.
“Una ciudad
preciosa”, pensé.
La enfermera
entró por la puerta. La seguía un hombre, no le podía ver bien pero creo que
era mi padre.
Se acercó a
mí y se sentó al filo de la cama.
-Hola cielo,
¿cómo te encuentras?
Me costó
reaccionar, me sentía aturdida y cansada.
-Cansada…
-Las
enfermeras dicen que no has pegado ojo en toda la noche… Bueno, mañana te darán
el alta y pasaré a recogerte. Ahora debo irme-se estaba levantando de la cama
cuando me dio un beso en la frente.- Te quiero, descansa.
Apenas pude
despedirme cuando empezaron a cerrarse mis ojos.
Todavía
adormecida comencé a abrir los ojos poco a poco en busca de un reloj. Las
19:21. Era por la tarde, el sol todavía no se había ocultado.
Una
enfermera nueva asomó la cabeza por la puerta.
-Ha venido
alguien a verte.
En ese
momento Angela pasó por la puerta y al lado de
ella estaba Fredik.
-Angy…¿Fredik?
Pero qué, ¿os conocéis?- casi tartamudeaba.
Ángela
comenzó a reírse y se puso roja.
-¡Que va
Sam! Nos hemos encontrado en la sala de espera.
-Drake está
fuera-dijo Fredik- Quiere verte.
-Dile que pase-le intenté sonreír.
Ángela se
estaba acomodando en la cama y sacó de su bolso una barrita de Kinder Bueno.
Le dio un
beso al envoltorio y me lo regaló.
-Gracias.
-Eh, ¡no hay
de qué! Pero a cambio me tienes que dar un bocadito.
Fredik salió
de la habitación y Drake entró.
-¡Woaaw qué
bellezón! ¿Quién es ese?- saltó Ángela- Soy Ángela: su mejor amiga, su hombro
donde llorar y la chica que le ayuda a hacer la compra-le extendió la mano-
Encantada.
Drake se rió pero le extendió la mano como un
caballero.
-Soy Drake:
su compañero de biología, guardaespaldas y…le traigo galletas.
Ángela le
sonrió y le hizo una reverencia.
-En ese caso
puede pasar, noble señor.
-Gracias señorita.
-Me iré para
que podáis hablar. Estaré fuera por si necesitas algo, aunque creo que estarás
en buenas manos- y le guiño un ojo a Drake.
“Será
ligona”. Esta mujer tontearía hasta con un mono si tuviera los ojos verdes.
Drake cerró
la puerta y dejó las galletas en la mesita que había al lado de la cama.
-¿Te importa
que me siente?- y señaló la cama.
Negué con la
cabeza. Su presencia me ponía nerviosa y de haberle hablado hubiera balbuceado
como una tonta.
Drake se sentó
en la cama e instantaneamente se agachó u me besó. Fue un beso rápido y cálido.
En menos de dos segundos ya estaba otra vez incorporado.
-¿Cómo te
encuentras?
-No es uno
de mis mejores días- intenté decir mientras mi boca semejaba una sonrisa.
-Me voy unos
días. Me tomaré unas vacaciones y estudiaré por mi cuenta.
El mundo se
me volvió a hechar encima. Drake iba a dejarme, ¡No, ahora no! Lo necesitaba a
mi lado, ahora más que nunca.
-No quiero
que te vayas.
-Sé que
estás mal, pero entiéndelo, yo también estoy mal: Sophie está aquí, Fredik no
sabe nada y mis padres desvían la conversación cada vez que intentto hablar del
tema.
No sabía qué
decirle exactamente.
-¿Qué días
te vas?
-Mañana.
Vengo para despedirme.
Se agachó,
me dio un beso y desapareció por la puerta.
jueves, 7 de junio de 2012
Capítulo 7
Mark y yo nos sentamos en la mesa más apartada de toda la Biblioteca porque me
dijo que quería hablar con migo sobre Drake.
-¿Y tú, qué haces aquí?- le pregunté mientras me acomodaba
en la dura silla de metal.
-Se supone que tengo Gimnasia pero ayer me torcí el tobillo
jugando y el entrenador me ha prohibido hacer esfuerzo.
Me entró hipo y no me atreví a contestar.
Mark sacó sus libros de Historia mientras yo me levantaba
para coger unos libros.
Rebusqué varias estanterías buscando un libro sobre la
historia de los Dioses.
Había varios libros con distintos tipos de nombres de
Dioses: Zeus, Poseidón, Hades, Hércules, Afrodita… Elegí Hades.
Siempre había pensado que Hades era el peor dios de todos,
lleno de ira y rabia. Pero no era así:
“Hades, hermano de
Zeus y Poseidón, Dios del Inframundo.
Cuando
estos tres hermanos llegaron al Olimpo fascinados por las maravillas que
este y sus habitantes les ofrecían tuvieron
que repartirse las zonas de la
Tierra : Zeus, Dios del cielo; Poseidón, Dios del Mar y Hades,
Dios del Inframundo”.
Siempre pensé que Hades fue desterrado por Zeus, y por eso
este albergaba tanto odio hacia él.
Cuando volví a la mesa, con el libro en la mano, me dí
cuenta de que Mark no estaba. Sus cosas seguían allí, intactas.
Me senté en la silla a esperar, aproveché y seguí leyendo:
“Hades, Dios del Inframundo, secuestró a una
mortal a la que conoció en la tierra.
Se enamoró de ella perdidamente y la llevó
al inframundo para que `pasara con él
Toda la eternidad”.
¡Qué cruel! Secuestrar a alguien por amor aunque este no sea
correspondido.
Y cuando me puse a pensar en aquella maldad, Mark volvió.
-¿Dónde estabas?- le pregunté.
Me fijé en que traía una lata de Coca-Cola y una barrita de
kit kat.
-He ido a la máquina de la entrada a pillar algo para comer-
y le metió un bocado al kit kat- tengo hambre.
-¿Por qué no me has avisado?- le pregunté-Habría ido
contigo.
-Te ví tan concentrada que no quería molestarte.
Y nos reímos juntos.
-¿Has encontrado lo que buscabas?- me señaló el libro con la
cabeza.
-Sí…-le dije con una sonrisa.
Por un momento volví a recordar la llamada del baño y la
noticia del tráfico.
Ladeé la cabeza para que esos pensamientos desocuparan mi
mente.
-¿Estás bien?-me dijo Mark mientras que colocaba su mano
encima de mi hombro.
-Sí, solamente estoy algo cansada.
Pasado un rato sonó el timbre y nuestra hora libre acabó-
-Tengo que irme al otro lado del insti, a Inglés. ¿Nos vemos
luego?-mientras que me preguntaba estaba guardando mis libros en la mochila.
-Vale- le sonreí.
Quería registrarle las llamadas realizadas de las personas
conocidas dentro del instituto por si alguna coincidía con mi número a la misma
hora.
-Eh Mark, ¿me prestas tu móvil?-Puse ojos de cachorrito.
-¡Claro!-lo sacó del bolsillo de su pantalón.
Menú; llamadas realizadas… Ninguna coincidía con mi número.
Disimulé un poco e hice como si estuviera llamando a mi madre.
-No me lo coge, pero gracias.martes, 29 de mayo de 2012
Capítulo 6
Aparté su boca de la mia y me fui escaleras a bajo hasta el
cuarto de baño de las niñas.
No podía parar de sonreír pero en unos segundos toda esa
felicidad se convirtió en miedo. Esa sombra que tanto me asustaba apareció por
cuarta vez. No supe si era mi imaginación o si de verdad lo estaba viendo.
De repente esa sombra tomó forma humana y volvió a desvanecerse tras el lavabo.
Mi móvil comenzó a sonar: el número anotado en la nota de la
niña de la mañana me estaba llamando.
-¿Diga?- estaba aterrada.
-¡Cariño, cuánto me alegro de hablar contigo!
-Disculpe, ¿quién es?- no reconocía el número, ni tampoco la
voz.
-¿Es que no te acuerdas de mí? Nos vimos por última vez
cuando eras una niña. Tu madre me separó de ti. Me llamo Terry Maguire, soy tu
padre.
Me quedé sin palabras, ¡era imposible!
-Perdone pero se habrá equivocado, mi padre se llama John- y
colgué.
¿Mi padre?
El timbre volvió a sonar, y todavía quedaban 2 horas hasta
acabar.
Pensé que al ser la nueva algún listillo se querría reír de
mí gastándome una broma pesada, pero no lo conseguiría.
Tenía hora libre y estuve merodeando por los pasillos en
busca de compañía.
Me llegué hasta la biblioteca buscando algún empollón que
pudiera ayudarme con unos ejercicios de Economía.
Encontré a una recepcionista sentada en una silla gris y
apoyada sobre el escritorio pintándose las uñas de color rojo.
-Perdone, ¿me podría indicar dónde está la biblioteca?-
tenía pinta de no ayudarme mucho, pero aún así le insistí.
Masticaba chicle de menta con la boca abierta y tenía acento
argentino.
-Al fondo a la derecha- dijo sin levantar la mirada de las
uñas-
-Gracias…
Cuando iba a salir de la recepción escuché una noticia que
me impactó en la televisión que había situado encima de unos cajones a la
derecha del escritorio.
-Perdone, ¿pero le importaría subirle el volumen?
Salían las imágenes de un accidente cerca del centro, dos
coches habían chocado y uno de ellos había provocado que el otro vehiculo
girara bruscamente y se estampara contra una tienda de golosinas en la calle de
en frente.
Me dieron muchísima pena.
Por un momento me imaginé qué habría hecho si ese niño y esa
mujer hubieran sido mi madre y mi hermano… ¡No podría vivir sin ellos!
Pero no quise pensar en eso. Tenía una familia maravillosa y
les quería muchísimo.
Quería aprovechar mi hora libre y seguí las direcciones de
la recepcionista para llegar a la biblioteca.
Antes de llegar a la puerta me crucé con Mark.
-Hey, ¿tienes hora libre o qué?- me preguntó Mark.
-Sí, voy a aprovechar para hacer un trabajo.
-Ah, pues te acompaño- cogió su mochila y, como un
caballero, me abrió la puerta.
Le miré y le sonreí, me supo devolver la sonrisa.
martes, 22 de mayo de 2012
Capitulo 5
-¡Samantha! ¿Se ha quedado
dormida en mi clase?
El Señor Conner me estaba
observando desde su mesa mientras que todos los demás se reían de mí, incluido
Fredik.
Me quedé dormida: el beso con
Drake... ¡no era cierto! Había fantaseado muchas veces con ese momento… ¡El
trabajo!
-¡Señorita Samantha Smith, ha
tenido una hora para hacer el trabajo con su compañero!, ¿lo ha hecho?- el
trabajo era lo único que no me había imaginado.
Pero… ¿en qué momento de la clase
me quede dormida? Ah sí, recuerdo que Fredik me estaba contando algo de
Marruecos y... ¡No! Me dormí cuando Fredik empezó a contarme el viaje que tenía
planificado Drake para hacer a Marruecos.
-Se lo repetiré, ¡¿Ha aprovechado
esta hora señorita Smith?!
Nadie me había llamado hasta
ahora Smith.
-Ehm… si, he aprovechado la hora.
El Señor Conner me miró con cara
de pocos amigos, pero por suerte para mí sonó el timbre: por fin había acabado
la clase de Biología.
-¡Quiero su trabajo el lunes por
la mañana sobre mi mesa!
Su mirada de asesino daba terror,
pero en el fondo era un buen profesor.
Al bajar las escaleras casi me
tropiezo con un envoltorio de una golosina o alguna galleta de chocolate tirado
en el suelo.
-Prueba superada- Drake salió de
uno de los pasillos a mi derecha.
-¿Has sido tú el que ha puesto
ese papel ahí?- le miré con cara de pocos amigos.
-Por desgracia no, pero me
hubiera gustado ver que habría pasado si lo hubieses pisado.
La broma de Drake me hizo gracia
por un instante, hasta que me vino a la cabeza mi sueño con él: ese beso tan
apasionado.
-¿Sabes? Me he quedado dormida en
la clase del Señor Conner y he soñado con… - ¡No podía decírselo! ¿Qué le iba a
decir? “oye Drake me he quedado dormida y he fantaseado con que me besabas en
mitad del pasillo. No podía decirle nada del sueño.
Drake me miró con picardía y
curiosidad.
-¿Con qué?- se le notaba en los
ojos que se moría de ganas de saberlo.
Me despisté dos segundos pensando
en la excusa perfecta cuando me encontré con el mismo papel de antes y caí al suelo, por
suerte Drake me cogió y me arropó en sus brazos antes de que me fuera rodando
escaleras abajo.
-Contigo- ¡oh mierda!
Drake soltó una carcajada y se
acercó a mí para susurrarme.
-¿Ah sí? ¿Y qué pasaba en tu
“super” sueño con el “gran Drake”?- me hizo mucha gracia lo de el “gran Drake”,
pero dejé que su imaginación pasara por mí también.
Drake se acercó otra vez, se lo
intenté impedir levantando una mano y estampándola contra su pecho, pero no dio
resultado. Drake usó mi mano para que me acercara más a él mientras yo seguía
entre sus brazos.
-Ocurría exactamente lo mismo que
está ocurriendo ahora.
Le besé, Drake me devolvió el
beso. Volví a sentir el mismo calor inexplicable que sentí en el sueño, pero
esta vez, era de verdad.
martes, 15 de mayo de 2012
Capítulo 4
La camarera se fue y nos quedamos
unos segundos mirándonos. Intentaba desviarle la mirada pero él seguía
mirándome.
- Estás guapísima- soltó una gran
carcajada.
El móvil comenzó a sonarme. Era
mi madre.
- ¡Samantha, tu hermano se ha caído
por las escaleras y lo vamos a llevar al hospital, porque tiene una brecha en
la cabeza!- me dijo angustiada por la noticia.
- ¡Voy enseguida!- colgué.
- Oye Drake, lo siento pero mi
hermano ha tenido un accidente ¿comemos otro día, vale?- le dí un beso en la mejilla
y me fui corriendo.
Drake se quedó con ganas de
despedirse pero no le di oportunidad.
Al salir del restaurante me fui
corriendo hacia el MINI, tarde unos segundos en encontrar las llaves de este,
pero al final las encontré.
Cuando entré volví a llamar a mi
madre pero no me lo cogió. Conduje hasta el hospital más cercano de la casa.
Entré corriendo y me encontré a mi madre en la sala de espera.
-Azahar está dentro con el
médico, le está cosiendo la brecha.- me dijo angustiada.
Me calmé porque no parecía nada
grave y me acordé del pobre Drake que seguramente habría llamado a Lindsay para
que comiera con él y no quedarse solo por mi plantón.
Me senté en los asientos azules
de la sala, cuando recibí un mensaje de Drake:
¿Cómo está tu hermano? Me he comido tu parte de pizza J
Me hizo gracia la segunda frase y
le contesté que estaba bien, que no se preocupara.
Esa noche no pude dormir y me
acerqué al cuarto de Azahar a ver cómo estaba.
- Azhi, ¿estas despierto?- me
limité a susurrar.
- ¿Te puedes quedar un rato
conmigo?, me duele la cabeza.
Me dio pena por unos instantes,
(era mi hermano pequeño y lo quería con locura).
- Claro, para que te crees que
estoy aparte de para hacerte llorar, ¿eh?- y soltamos una pequeña carcajada a
la vez.
Estuvimos contándonos historias y
me contó anécdotas de su nueva clase: que la profesora de Cono estaba loca, que
una niñas le había mandado una carta preguntándole que si quería salir con él,
y que le habían puesto un trabajo de Lengua sobre un famoso escritor. Al cabo
de media hora me quedé dormida y él sobre mi regazo.
Intenté no despertarle la mañana
siguiente, porque debía de ir al instituto.
Al llegar Lindsay me vio y se
acercó a mí para hablarme. Mientras se acercaba me rayó la parte trasera del
coche con una llave.
-¡Oye, no te quiero volver a ver
con mi novio, entendido!- me amenazó.
-¿De qué me estas hablando?
- No me vaciles que puedes acabar
con un moratón en la cara, ándate con cuidado.
Lindsay se estaba acercando a mí
y preparándose para pegarme un puñetazo, pero en el momento que fue a levantar
el puño para atizarme Drake le cogió la mano desde arriba y se la bajo con
brusquedad. Hubo unos segundos de silencio hasta que Drake lo rompió.
- No te atrevas a tocarla.
Lindsay se libró del puño de
Drake bruscamente y clavó su mirada en mí
-Ten cuidado, él no estará
siempre para protegerte.
En ese momento una rabia se
apoderó de mí y sin control alguno, mi puño izquierdo le atizó un puñetazo.
Lindsay se llevó la mano a la
cara. Drake se quedó mirándola alucinado.
-No vuelvas a amenazarme,¿Está claro?-la miré con odio y me
fui.
Lindsay se marchó a la enfermaría
para pedir una bolsa de plástico con hielo. Drake me siguió y me admiró por lo
que acababa de hacer.
-Y yo que pensaba que tú eras una
niña buena- y soltó una carcajada.
Me puse roja y él lo notó.
-Gracias por defenderme. Sino
hubiera sido por ti estaría en enfermería con un buen morado en la cara.
Al entrar en clase de Biología me
senté con Fredik. Lo noté algo preocupado pero no tuve valor para peguntarle
por qué. De repente se me hizo un nudo en el estómago cuando entró Sophie, la
hermana de Drake, por la puerta de la clase.
Entró por casualidad fingiendo
querer hablar con el profesor de ciencias. Cuando se dio cuenta de que se había
equivocado de clase se marchó.
-¿La conoces?- le pregunté a
Fredik hablando por lo bajo.
-Su cara me suena, pero no sé de
qué.
Me mordí la lengua y me calle
para que Fredik no sospechara nada. Le prometí a Drake que guardaría el
secreto, y asía hice, o al menos eso creía yo.
El señor Corner nos obligó ha
hacer un trabajo sobre nuestro futuro: pensamientos, ilusiones, planificaciones
futuras…
-¿Sabes lo que quiero hacer?-
exclamó Fredik.
Le miré con interés y muy atenta
a lo que decía.
-Construir mi propia universidad.
Se llamará “University of Chemistry”.
-¿La Universidad de
Química?- Solté una gran carcajada que hasta el Señor Conner la oyó y me miró
fijamente con una mirada que hubiese odiado de cualquier otra persona.
-Sí, era nuestro sueño desde
éramos chicos. La idea fue de Drake pero maduró y se le ocurrió la idea de irse
a Marruecos.
-¿Marruecos?, ¿Para qué?- me
preocupaba la idea de que Drake se fuera, no quería perderle ahora empezaba a
sentirme realmente atraída por é. y más después de haberme defendido de aquella
forma.
-Si, para seguir el curso allí.
Quiere estudiar Economía y tiene muchas posibilidades como empresario.
¡No!, Drake no podía irse, ahora
no…
El timbre sonó y el Señor Conner
dio por finalizada la clase.
Cogí mis libros y me percate de
que Mark, el mejor amigo de Drake, estaba detrás de mí, señalándome la puerta.
-Drake te está esperando.
Miré hacia la puerta y lo vi
allí, de pie con sus Ray Ban negras con los filos plateados en la cabeza.
Estaba muy nerviosaza, ¿qué
querrá de mí? Cada día tiene más sorpresas. El timbre volvió a sonar anunciando
un recreo. La gente fue al aparcamiento y a la biblioteca; por unos momentos
nos quedamos solos en el pasillo.
Drake me acorraló, obligándome a
estar contra la puerta de la clase del Señor Conner.
-¿A qué has venido?- su boca semejó
una media sonrisa, y no se desvaneció.
Se acercó a mi oído, susurrándome
suavemente y con eso aroma tan cálido el porqué de esa visita.
-Vine a ver a mi hermano.
-Drake, el sarcasmo nunca fue tu
fuerte.
Soltó una carcajada y cuando me
quise dar cuenta su cara estaba a pocos centímetros de la mía, y sus ojos me
producían un calor inexplicable.
Intenté desviarle la mirada, pero,
me arrepentí al instante: esa sombra que tanto me perseguí apareció tras Drake
y se desvaneció tras las taquillas.
-Drake no lo intentes…-Drake se
acercaba más y más, hasta que sentí su aliento abrasador y sus labios rozaron
los míos.
-No lo intento, tú haces que esto
sea lo que tú quieras.
-Yo no quiero esto…- mentí, sí
que lo quería.
-Sí quieres que pare…solo tienes
que decírmelo.
Quise gritarle que me besara.¡Bésame, bésame! Lo hizo. Tenía los
labios suaves y cálidos. Su boca sabía a manzana. Recordé que me había tomado
un chicle de fresa sin que se diera cuenta al guardar los libros.
Su lengua jugueteó y se revolvió
un poco con la mía, pero quise parar y le aparte la cara.
-Samantha…
-Samantha…
jueves, 10 de mayo de 2012
Capitulo 3
Volví a levantarme temprano
aquella mañana fría y húmeda de Otoño.
Mi coche se quedó sin batería la
noche pasada, por culpa de una luz encendida y me tuvo que llevar mi padre al
instituto.
Al llegar al aparcamiento vi a
Drake besándose con Lindsay. No quise mirar más y le dije a mi padre que me
dejara en la otra esquina, para no tener que cruzármelos. Cuando mi padre se
fue una niña pequeña se acercó a mí y me dio una pequeña nota.
- Toma, me lo ha dado el niño que está en el
coche azul.- Me la dio y se fue.
Abrí la nota con algo de miedo y
a la vez curiosidad.
¿Quedamos a la salida? Necesito hablar contigo. Contesta: 617984772.
Al cerrar la nota subí la mirada
para ver a Drake pero no estaba. El timbre sonó y subí corriendo los peldaños
del aparcamiento para llegar a clase de Filosofía.
Cuando entré a clase me topé con
una niña nueva de pie al lado de la Señora
Wantsffur , de pelo castaño y pequeños ojos grises, muy blanca
de piel y unos grandes dientes blancos que le resaltaban. Me sonaba muchísimo
pero no dije nada, porque Drake me estaba esperando impaciente en su sitio.
- ¿A qué ha venido lo de la nota?- Le pregunté
mientras sacaba los libros de Filosofía.
- Yo no te he enviado ninguna
nota.
Él no lo había hecho, entonces…
¿quién me mandó antes la nota que llevaba la niña pequeña? Instantáneamente
pensé en Fredik pero esa mañana no había venido, y no conocía a más gente a
parte de él y Drake.
- Bueno, me habré equivocado…- me arrepentí al
instante de haberle dicho lo de la nota.
- ¿Dónde está tu hermano?, hoy no
lo he visto abajo.- musité mientras seguía mirando a la chica nueva.
- Está malo.- Drake se avergonzó tanto como yo
de la conversación anterior.
-¡Haber, callaos!- gritó Wantsffur.
Todos se callaron, menos Luli, la
chica que se sentaba al fondo de la clase con su novio, Mark.
- Esta es la chica nueva, Sophie, se incorpora
hoy porque ha estado de viaje y llegó ayer.
- Hola, qué tal…- Dijo avergonzada y mirando
las caras de todos nosotros. Se quedó un rato mirándome hasta que vio a Drake y
se sonrojó. Nada más verla Drake salió de la clase con pequeñas lágrimas
escapándose de sus ojos verdes. Le grité pero no me hizo caso. Mark, su mejor
amigo, fue tras él para que volviera a clase.
Una hora después me encontré a
Drake en el comedor, pero no me dirigió la palabra, se dedicó a despreciar el
pollo de su plato.
Cuando salió y se dirigió hacia
las taquillas le seguí; quería una explicación.
-¡Drake!-
pareció no oírme.
Se paró en
frente de su taquilla y se giró para mirarme: tenía los ojos rojos de tanto
llorar, los pómulos realmente blancos y el pelo totalmente revuelto.
- ¿Qué ha
pasado ahí dentro?- le pregunté mientras le intentaba encontrar la mirada.
- Nada, cosas
de familia.
- ¿De familia?-
me quedé en la estacada.
- Déjalo…- me dijo
e intentó librarse de mí.
Se dio la
vuelta para seguir con su camino y por sí solo dio por concluido el
interrogatorio. Me coloqué delante de él exigiéndole de nuevo una explicación.
Miró a su alrededor, no había nadie, éramos los únicos en el pasillo.
- ¿Quieres
saber quién es esa chica?- me dijo algo asustado por su rabia interior.
Me sujetó el
brazo y me llevó con él al baño de las
chicas.
- Es mi
hermana…, mis padres nos dijeron a mí y a Fredik que había muerto cuando nació
por un problema respiratorio. Mis padres la dejaron en un orfanato a las
afueras de la ciudad. Tuvimos noticias de ellas en el 2005, cuando sus padres
adoptivos quisieron contactar con nosotros. Nos dijeron la verdad hará 2 años,
más o menos. Fredik no quería saber nada de ella, pero yo quería saber más. Así
que fui al orfanato, después de 5 meses de búsqueda por todos los archivos de
la familia. Cuando encontré el orfanato me dijeron que no tenían la dirección
de su nueva casa, y solo me dieron algo de ropa suya y una foto. Nunca la vi en
persona, hasta este momento.- se le cayeron las lágrimas.
Al acabar de
contarme se dio la vuelta para que no pudiera verle llorar, pero yo se la di
otra vez y me abrazó. Me hizo prometer le que no se lo contaría a nadie.
A la salida del
colegio encendí el móvil, recibí una llamada perdida 2 minutos atrás. El mismo
número llamó otra vez.
-¿Si?-
pregunté.
- Soy Drake, no
te des la vuelta para disimular, siento haberme portado tan mal en clase…
- No pasa nada,
te comprendo- Era verdad, le comprendía.
- Te
recompensaré, esta tarde: tú y yo en Media Luna dentro de 1 hora, me muero de
hambre.-
La invitación
era tentadora, pero no pensé que había tanta confianza entre Drake y yo como
para que me invitara a comer con él.
- Bueno… es que
no sé, mis padres se van a una comida de negocios y me tengo que quedar con mi
hermano pequeño…- era una escusa barata.
- Entonces que
se venga, hay una tienda de donuts buenísima en la siguiente calle, por favor,
en recompensa por lo que te he hecho pasar hoy.- Se dedicó a pedirme perdón.
Me giré para
verle mejor, estaba apoyado sobre su BMW azul eléctrico, me dedicó una sonrisa
y no pude resistirme a la invitación. Asentí con la cabeza.
- Estupendo,
quedamos entonces allí dentro de 1 hora, hasta luego.- y colgó sin darme oportunidad
a que pudiera despedirme.
Comprendí que
fue porque Lindsay se acercó a él y adiviné que le preguntó que con quién
estaría hablando.
Me pregunté el
cómo habría conseguido mi número pero la verdad es que no me importó que lo
tuviera.
Mi padre me recogió
con un retraso de media hora y tenía prisa por llegar a mi casa.
Me cambié de
ropa y me peiné antes de irme a comer con Drake. Bajé las escaleras, después de
haber recogido la ropa y libros, y le dije a mi madre que me iba a comer por
ahí para conocer la ciudad. Me dijo que no volviera muy tarde y con toda la
mentira me pude ir tranquila.
Media Luna solo
estaba a 20 minutos de mi casa, a 35 si iba andando pero para mi sorpresa papá
había recargado la batería del coche y pude cogerlo. Mi calle era la que más
gente tenía por los alrededores. Me fijé en cada una de las personas que se
encontraban fuera de sus casas: recién llegadas de la compra, sacando al perro,
andando para sacar las cartas del buzón. Mi vecino Jason era el niño más guapo
de la calle entera, ojos azules a juego con un cabello rubio. De hecho era
modelo en una agencia internacional.
Mientras mi
cabeza seguía pensando en el pobre Drake, mi cuerpo y mi coche se iban
acercando a la callejuela de Media Luna. Fuera un chico de espaldas, con una
camiseta gris esperaba sentado. Era Drake. Al pasar por delante de él le dije
que iba a aparcar y volvería en unos minutos.
Cuando entramos
cogimos la primera mesa vacía que vimos.
- ¿Y tu
hermano?- me preguntó mientras soltaba una pequeña carcajada.
Se dio cuenta
de que era una pequeña mentira para no haber quedado con él. Cuando iba a
contestarle, una camarera con el pelo rojizo nos pidió la nota.
- Para mí una
cerveza y para la señorita una coca-cola.- dijo sin consultarme.
No me molestó
que hubiera pedido por mí, fue todo un gusto que fuera tan caballeroso estando
conmigo.
- Gracias- y le
dediqué mi mejor sonrisa.
martes, 1 de mayo de 2012
Capitulo 2
Me subí a mi habitación y la revolví
entera para encontrar la mochila del colegio y algunos cuadernos del año pasado,
ya que hoy era el último día de verano y las clases empezaban mañana.
Profesores nuevos, compañeros nuevos, amigos nuevos…
El primer día de instituto iba a
ser un caos.
Estaba bastante nerviosa porque el año pasado hice muchos amigos y
entrar en un instituto nuevo nunca es fácil. Comenzaba 1º de bachillerato de
Salud y quería entrar en
El instituto se llamaba “Los
Tulipanes”.
A la mañana siguiente me desperté muy temprano para arreglar la ropa. Al
cabo de media hora me puse unos pitillos y una camiseta pegada con unas
manoletinas, me hice algunos tirabuzones en mi cabello castaño como las
montañas y me miré unas cuantas veces al espejo, me dí cuenta de que mis ojos,
verde oliva, se estaban volviendo azules como el mar. Me puse las lentillas y
bajé al garaje a coger mi Mini blanco.Al llegar al colegio me entraron mariposas en el estómago y quería volver a mi casa para meterme bajo la cama y no salir de allí. Respiré hondo y cuando salí del coche me quede boquiabierta; el instituto era enorme, con grandes ventanales de color marfil, el tejado de un rojo terracota, un azul para las paredes y verde oscuro para las puertas de la entrada. Con unas grandes letras encima de la puerta principal donde ponía “Los Tulipanes”, sinceramente tiene nombre de guardería, pensé.
Al entrar por la primera puerta
me cachearon unos vigilantes y me quitaron el iPod nuevo. El interior olía a
plástico nuevo y algo de sudor por los jugadores de rugby y hockey que se
paseaban por allí.
Busqué el despacho de la
directora y solo vi muchos ojos curiosos y un montón de pasillos; con cinco
clases en cada uno y un gran comedor con una biblioteca.
Me indicaron dónde estaba mi primera
clase y me dirigí hacia ella.
En la clase de Biología conocí a
quién seria mi guía en el instituto; Fredik. Un niño de pelo moreno, ojos
azules, rasgos bastantes destacados y piel pálida como la nieve.
Se sentó junto a mí durante toda la clase y estuvo explicándome a dónde tendría
que ir a la hora siguiente.
Me acompañó hasta el comedor, donde
yo tuve que arreglármelas sin él.
Al principio me perdí en aquel
gran laberinto de mesas.
El comedor se dividía en grupos
por mesas: estaban los hevys, las pijas, los skaters, los frikis y los
populares. Esta última mesa estaba emparejada por completo. El capitán del
equipo de rugby, Drake, vestido con un peto de los Lakers y unos pantalones que
le llegaban por debajo del culo estaba emparejado con la capitana de las animadoras,
Lindsay, que llevaba una mini falda y un polito de Tommy.
Me fijé mucho y me di cuenta de
que había una mesa vacía. Aproveché y me senté corriendo antes de que algún
listillo me la quitase. La comida se basaba en una hamburguesa con de patatas
fritas y de postre una manzana y un helado. No había probado unas patatas así
en mi vida. ¡Que delicia!
Cuando sonó el timbre subí las escaleras para ir a la clase de
Filosofía. Entre y había un montón de gente pero haciendo un zic zah, conseguí sentarme
en el primer sitio vacío que vi.
-¿Te importa que me siente
contigo?- Preguntó una voz fuerte al lado mío.
La voz me siseó durante unos
segundos, pero al final pude reaccionar.
-No adelante….
Observé por el rabillo de ojo que se estaba acomodando y estaba sacando
los libros.
-¿Eres nueva, verdad?- Exclamó.
Cuando le miré me di cuenta de
que era Drake.
Tenía unos grandes ojos verdes
donde se reflejaba la poca luz de la habitación.
-Sí- En ese momento él resopló porque sonó el
timbre.
-Comienza la clase….-Dijo al final del
horrible sonido.
-Antes te e visto con Fredik, es mi hermano.
- Ah si, está con migo en Biología- respondí.
Jake intentó contestarme pero en
ese momento entró la profesora de Filosofía; la señorita Wantsffur.
Mientras ella explicaba el método
que iba a usar este semestre, Drake y yo estuvimos hablando sobre la gente del
instituto y los profesores, de los cuales, había algunos nuevos.
Al salir de clase Lindsay estaba
esperando a Jake en la puerta de la clase.
-Oh, déjame que os presente: ella es Lindsay
-Encantada- Me puse roja
-Bueno, ya nos veremos- me dijo al irse
agarrado de la mano con ella.
-Amm…si, ya nos veremos- gemí para mis
adentros.
Al darme la vuelta me encontré con
Fredik, que llevaba una gran mochila cargada de libros.
-¿Es el primer día y tienes tanto que hacer?-
le pregunté.
-Soy un chico aplicado; por lo que veo ya has
conocido a mi hermano…-me dijo.
Me di la vuelta para intentar verle, pero ya estaba demasiado
lejos.
-Sí.
-Bueno me tengo que ir, hablamos luego- me
dijo con prisas.
Y en un abrir y cerrar de ojos
Fredik desapareció.
Empecé a sentir curiosidad por Drake,
era diferente a los demás... Cuando me abrumaron los pensamientos mi pantalón
comenzó a vibrar. Deslicé mi mano hasta llegar al bolsillo derecho y alcancé mi
móvil, era Ángela.
-¿Si?-pregunté.
- Hola Sami, ¿qué tal?- chilló Ángela a través
del teléfono.
-¡Ángela, por qué me llamas a esta hora si
sabes que estoy en clase!- comencé a gritarle.
- Quería preguntarte que si te querías venir
de compras esta tarde.
- No puedo, tengo mucho que estudiar… ¡adiós!-
y le colgué.
En ese momento sonó el timbre
avisando que quedaban todavía dos clases más.
Al acabar inglés y economía salí
de los numerosos pasillos hasta llegar al aparcamiento. Me dirigí hacia mi coche
donde, por mi sorpresa, Drake estaba esperándome junto a la puerta trasera.
-¿Quieres que te lleve?- le pregunté.
- No, pero gracias. Solo venia a traerte este folleto, son los horarios
con todas las clases la directora me pidió que te lo entregase, hasta mañana.-
Dijo y se fue.
Empecé a apresurarme porque se
puso a llover y no quería volver empapada a mi casa.
Al llegar me di cuenta de que las llaves de la puerta principal me las
había dejado en la taquilla del instituto así que fui a darle la vuelta al
jardín para entrar por la puerta trasera. Al intentar abrir la verja del patio vi una sombra entre los árboles y los
arbustos, entonces recordé las palabras del libro: “…una sombra negra, tan fina
como el papel parecía desvanecerse entre los árboles…” La cabeza me dio
vueltas, pero intenté tranquilizarme y cuando volví a mirar la sombra
desapareció.miércoles, 25 de abril de 2012
Capítulo 1
“Allí me encontraba, justo donde
menos deseaba estar. No se oía nada más lejos del grillar de los grillos o del
canturreo de los pájaros, únicamente el viento susurrándome al oído pequeñas
melodías. A lo lejos una sombra tan fina como el papel parecía desvanecerse
entre los árboles”.
Me cansé de tanto leer, separé la
hoja con el dedo y me lo llevé mientras que bajaba las escaleras de la planta
de arriba, recorrí todo el pasillo; en él un cuadro nuevo de color turquesa con
unos grandes ojos parecían observarme en todo momento.
No tenía mucha hambre ya que
había desayunado muy tarde y había empezado la caja de cereales de chocolate de
mi hermano, así que me fui al patio a que me diera un poco el aire.
Observe que papa había comprado
una tumbona nueva, ya que la anterior se la comió nuestro perro Barceló, un
pastor alemán de cinco meses.
Me eché a descansar un poco, y me
quedé dormida.
Noté al despertarme que Barceló
me estaba lamiendo la mano y al intentar levantarme me caí al suelo. Cuando
pude abrir los ojos vi un medallón, un gran diamante transparente rodeado por unas
serpientes de plata. En ese momento supe que ese era el medallón de mi abuela
Clarise perdido por mi madre cuando ella era chica. Me hizo tanta ilusión
haberlo encontrado que corrí hacia la puerta principal de la casa para
mostrárselo a mi madre; pero no había nadie.
Al entrar por la puerta la casa
estaba muy silenciosa, más de lo habitual, aunque estuviera en ella yo sola. Me
di cuenta de que hacía un frío espantoso y me extrañó que mi madre se dejara
apagada la calefacción. Había una pequeña nota en la puerta del frigorífico,
junto a todas las fotos de mis antiguos compañeros del Instituto.
“Sami, tu padre se ha ido al
Gimnasio con Mario, yo voy a llevar a Azahar al cumpleaños de su compañera, y
después iré de compras con Bárbara, te buscaré ese vestido que tanto te gusta.
Te quiero, besos tu madre.”
Supe que no iban a volver hasta muy tarde, y como
me aburría llamé a Ángela, pero recordé que estaba en una fiesta con su prima y
su primo, Sue y Clarck. Me volví a mi habitación, recorriendo de nuevo el gran
pasillo y aquel cuadro que tanto me atemorizaba y retomé el libro que había
dejado antes a medias, pero en ese momento escuché la bicicleta del cartero Matthew,
el hijo de un vecino nuestro. Volví a bajar las escaleras pero estaba tan distraída
en ver a Matthew que no vi el último escalón de estas y me tropecé con la ropa
sucia de Azahar. Cuando intente levantarme y sacudirme, encontré un sobre negro
que llegó hasta mis pies casi por arte de magia. En él una puerta de color gris
oscura, cerrada y alumbrando una mísera raya de luz por debajo.
¿Para qué
querría yo un dibujo de una puerta cerrada? Pero cuando me puse a pensar en
ello escuché los pasos de alguien, no me asomé, miré por debajo de la puerta y
había una sombra negra.
En ese momento la manivela de la
puerta comenzó a abrirse y lo único que
se me ocurrió fue correr hacia la casita del árbol que teníamos en el jardín.
Me costó no pensar en la puerta de mi casa que estaba medio abierta y que
alguien pudiera entrar. Me mantuve allí durante quince minutos hasta que no oí
nada más lejos del canturreo de los pájaros.
Dejé el libro en el suelo y bajé despacio y con pequeños tropiezos las
pequeñas escaleras de la casa del árbol. Me di cuenta de que era el gato del
vecino de enfrente que había entrado, pero al darme la vuelta…un hombre alto, cubierto
de sangre y con los ojos rojos como el fuego me dijo: “Él viene a por ti” y se
abalanzó sobre mí con un cuchillo que reflejaba las luces
de la cocina. Eché a correr por toda la casa y me escondí en la habitación de
mi hermano pensando que el hombre se había ido. Oí pasos en el pasillo y luego
comenzó a abrirse el cerrojo de la puerta, entró enfurecido por la habitación y
se dirigió hacia mí en un paso lento. Con su mano derecha me dio un golpe en la
cabeza y me desmayé…
Volví a abrir los ojos y me
encontraba todavía en el patio de mi casa, tumbada en la tumbona y un poco
aturdida, pero supe que todo aquello fue un sueño.
Miré al cielo y pude contemplar
las estrellas perfectamente, me dolía la cabeza de aquella pesadilla y me
sentía muy pesada. Eché un vistazo a la carretera y vi una luz que se acercaba
por ella desde lejos, así que eché a correr hasta mi casa y cerré la puerta con
llave; sentí el calor de mi familia al entrar.
martes, 24 de abril de 2012
Sipnosis de Recuerdos
Simples recuerdos que vagan mi mente. Preguntas sin respuestas.
Respuestas inciertas dignas de una gran imaginación.
Un día en la playa con una persona especial, una mañana en el parque compartiendo algo que había en común, una noche de juegos sin límites...
Personas que ya no están y personas que están a punto de llegar.
Momentos olvidados en algún remoto rincón de tu cabeza, únicamente visibles en fotos del pasado.
Me llamo Samantha, y esta es la historia de una chica que, teniéndolo todo, no sabía valorar los momentos que la suerte, o quizás el propio destino, le proporcionaba.
Mi vida; convertida en cenizas.
Respuestas inciertas dignas de una gran imaginación.
Un día en la playa con una persona especial, una mañana en el parque compartiendo algo que había en común, una noche de juegos sin límites...
Personas que ya no están y personas que están a punto de llegar.
Momentos olvidados en algún remoto rincón de tu cabeza, únicamente visibles en fotos del pasado.
Me llamo Samantha, y esta es la historia de una chica que, teniéndolo todo, no sabía valorar los momentos que la suerte, o quizás el propio destino, le proporcionaba.
Mi vida; convertida en cenizas.
lunes, 23 de abril de 2012
Introducción
Este blog lo he hecho para ir publicando, todos los martes, un nuevo capítulo de mi libro Recuerdos.
Si alguna semana voy con retraso lo siento, compaginar los estudios con la afición de escribir es un tanto difícil.
Mañana publicaré el primer capítulo, espero que os guste :)
Si alguna semana voy con retraso lo siento, compaginar los estudios con la afición de escribir es un tanto difícil.
Mañana publicaré el primer capítulo, espero que os guste :)
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