La camarera se fue y nos quedamos
unos segundos mirándonos. Intentaba desviarle la mirada pero él seguía
mirándome.
- Estás guapísima- soltó una gran
carcajada.
El móvil comenzó a sonarme. Era
mi madre.
- ¡Samantha, tu hermano se ha caído
por las escaleras y lo vamos a llevar al hospital, porque tiene una brecha en
la cabeza!- me dijo angustiada por la noticia.
- ¡Voy enseguida!- colgué.
- Oye Drake, lo siento pero mi
hermano ha tenido un accidente ¿comemos otro día, vale?- le dí un beso en la mejilla
y me fui corriendo.
Drake se quedó con ganas de
despedirse pero no le di oportunidad.
Al salir del restaurante me fui
corriendo hacia el MINI, tarde unos segundos en encontrar las llaves de este,
pero al final las encontré.
Cuando entré volví a llamar a mi
madre pero no me lo cogió. Conduje hasta el hospital más cercano de la casa.
Entré corriendo y me encontré a mi madre en la sala de espera.
-Azahar está dentro con el
médico, le está cosiendo la brecha.- me dijo angustiada.
Me calmé porque no parecía nada
grave y me acordé del pobre Drake que seguramente habría llamado a Lindsay para
que comiera con él y no quedarse solo por mi plantón.
Me senté en los asientos azules
de la sala, cuando recibí un mensaje de Drake:
¿Cómo está tu hermano? Me he comido tu parte de pizza J
Me hizo gracia la segunda frase y
le contesté que estaba bien, que no se preocupara.
Esa noche no pude dormir y me
acerqué al cuarto de Azahar a ver cómo estaba.
- Azhi, ¿estas despierto?- me
limité a susurrar.
- ¿Te puedes quedar un rato
conmigo?, me duele la cabeza.
Me dio pena por unos instantes,
(era mi hermano pequeño y lo quería con locura).
- Claro, para que te crees que
estoy aparte de para hacerte llorar, ¿eh?- y soltamos una pequeña carcajada a
la vez.
Estuvimos contándonos historias y
me contó anécdotas de su nueva clase: que la profesora de Cono estaba loca, que
una niñas le había mandado una carta preguntándole que si quería salir con él,
y que le habían puesto un trabajo de Lengua sobre un famoso escritor. Al cabo
de media hora me quedé dormida y él sobre mi regazo.
Intenté no despertarle la mañana
siguiente, porque debía de ir al instituto.
Al llegar Lindsay me vio y se
acercó a mí para hablarme. Mientras se acercaba me rayó la parte trasera del
coche con una llave.
-¡Oye, no te quiero volver a ver
con mi novio, entendido!- me amenazó.
-¿De qué me estas hablando?
- No me vaciles que puedes acabar
con un moratón en la cara, ándate con cuidado.
Lindsay se estaba acercando a mí
y preparándose para pegarme un puñetazo, pero en el momento que fue a levantar
el puño para atizarme Drake le cogió la mano desde arriba y se la bajo con
brusquedad. Hubo unos segundos de silencio hasta que Drake lo rompió.
- No te atrevas a tocarla.
Lindsay se libró del puño de
Drake bruscamente y clavó su mirada en mí
-Ten cuidado, él no estará
siempre para protegerte.
En ese momento una rabia se
apoderó de mí y sin control alguno, mi puño izquierdo le atizó un puñetazo.
Lindsay se llevó la mano a la
cara. Drake se quedó mirándola alucinado.
-No vuelvas a amenazarme,¿Está claro?-la miré con odio y me
fui.
Lindsay se marchó a la enfermaría
para pedir una bolsa de plástico con hielo. Drake me siguió y me admiró por lo
que acababa de hacer.
-Y yo que pensaba que tú eras una
niña buena- y soltó una carcajada.
Me puse roja y él lo notó.
-Gracias por defenderme. Sino
hubiera sido por ti estaría en enfermería con un buen morado en la cara.
Al entrar en clase de Biología me
senté con Fredik. Lo noté algo preocupado pero no tuve valor para peguntarle
por qué. De repente se me hizo un nudo en el estómago cuando entró Sophie, la
hermana de Drake, por la puerta de la clase.
Entró por casualidad fingiendo
querer hablar con el profesor de ciencias. Cuando se dio cuenta de que se había
equivocado de clase se marchó.
-¿La conoces?- le pregunté a
Fredik hablando por lo bajo.
-Su cara me suena, pero no sé de
qué.
Me mordí la lengua y me calle
para que Fredik no sospechara nada. Le prometí a Drake que guardaría el
secreto, y asía hice, o al menos eso creía yo.
El señor Corner nos obligó ha
hacer un trabajo sobre nuestro futuro: pensamientos, ilusiones, planificaciones
futuras…
-¿Sabes lo que quiero hacer?-
exclamó Fredik.
Le miré con interés y muy atenta
a lo que decía.
-Construir mi propia universidad.
Se llamará “University of Chemistry”.
-¿La Universidad de
Química?- Solté una gran carcajada que hasta el Señor Conner la oyó y me miró
fijamente con una mirada que hubiese odiado de cualquier otra persona.
-Sí, era nuestro sueño desde
éramos chicos. La idea fue de Drake pero maduró y se le ocurrió la idea de irse
a Marruecos.
-¿Marruecos?, ¿Para qué?- me
preocupaba la idea de que Drake se fuera, no quería perderle ahora empezaba a
sentirme realmente atraída por é. y más después de haberme defendido de aquella
forma.
-Si, para seguir el curso allí.
Quiere estudiar Economía y tiene muchas posibilidades como empresario.
¡No!, Drake no podía irse, ahora
no…
El timbre sonó y el Señor Conner
dio por finalizada la clase.
Cogí mis libros y me percate de
que Mark, el mejor amigo de Drake, estaba detrás de mí, señalándome la puerta.
-Drake te está esperando.
Miré hacia la puerta y lo vi
allí, de pie con sus Ray Ban negras con los filos plateados en la cabeza.
Estaba muy nerviosaza, ¿qué
querrá de mí? Cada día tiene más sorpresas. El timbre volvió a sonar anunciando
un recreo. La gente fue al aparcamiento y a la biblioteca; por unos momentos
nos quedamos solos en el pasillo.
Drake me acorraló, obligándome a
estar contra la puerta de la clase del Señor Conner.
-¿A qué has venido?- su boca semejó
una media sonrisa, y no se desvaneció.
Se acercó a mi oído, susurrándome
suavemente y con eso aroma tan cálido el porqué de esa visita.
-Vine a ver a mi hermano.
-Drake, el sarcasmo nunca fue tu
fuerte.
Soltó una carcajada y cuando me
quise dar cuenta su cara estaba a pocos centímetros de la mía, y sus ojos me
producían un calor inexplicable.
Intenté desviarle la mirada, pero,
me arrepentí al instante: esa sombra que tanto me perseguí apareció tras Drake
y se desvaneció tras las taquillas.
-Drake no lo intentes…-Drake se
acercaba más y más, hasta que sentí su aliento abrasador y sus labios rozaron
los míos.
-No lo intento, tú haces que esto
sea lo que tú quieras.
-Yo no quiero esto…- mentí, sí
que lo quería.
-Sí quieres que pare…solo tienes
que decírmelo.
Quise gritarle que me besara.¡Bésame, bésame! Lo hizo. Tenía los
labios suaves y cálidos. Su boca sabía a manzana. Recordé que me había tomado
un chicle de fresa sin que se diera cuenta al guardar los libros.
Su lengua jugueteó y se revolvió
un poco con la mía, pero quise parar y le aparte la cara.
-Samantha…
-Samantha…