jueves, 10 de mayo de 2012

Capitulo 3


Volví a levantarme temprano aquella mañana fría y húmeda de Otoño.
Mi coche se quedó sin batería la noche pasada, por culpa de una luz encendida y me tuvo que llevar mi padre al instituto.
Al llegar al aparcamiento vi a Drake besándose con Lindsay. No quise mirar más y le dije a mi padre que me dejara en la otra esquina, para no tener que cruzármelos. Cuando mi padre se fue una niña pequeña se acercó a mí y me dio una pequeña nota.
 - Toma, me lo ha dado el niño que está en el coche azul.- Me la dio y se fue.
Abrí la nota con algo de miedo y a la vez curiosidad.
  ¿Quedamos a la salida? Necesito hablar contigo. Contesta: 617984772.
Al cerrar la nota subí la mirada para ver a Drake pero no estaba. El timbre sonó y subí corriendo los peldaños del aparcamiento para llegar a clase de Filosofía.
Cuando entré a clase me topé con una niña nueva de pie al lado de la Señora Wantsffur, de pelo castaño y pequeños ojos grises, muy blanca de piel y unos grandes dientes blancos que le resaltaban. Me sonaba muchísimo pero no dije nada, porque Drake me estaba esperando impaciente en su sitio.
 - ¿A qué ha venido lo de la nota?- Le pregunté mientras sacaba los libros de Filosofía.
- Yo no te he enviado ninguna nota.
Él no lo había hecho, entonces… ¿quién me mandó antes la nota que llevaba la niña pequeña? Instantáneamente pensé en Fredik pero esa mañana no había venido, y no conocía a más gente a parte de él y Drake.
 - Bueno, me habré equivocado…- me arrepentí al instante de haberle dicho lo de la nota.
- ¿Dónde está tu hermano?, hoy no lo he visto abajo.- musité mientras seguía mirando a la chica nueva.
 - Está malo.- Drake se avergonzó tanto como yo de la conversación anterior.
 -¡Haber, callaos!- gritó Wantsffur.
Todos se callaron, menos Luli, la chica que se sentaba al fondo de la clase con su novio, Mark.
 - Esta es la chica nueva, Sophie, se incorpora hoy porque ha estado de viaje y llegó ayer.
 - Hola, qué tal…- Dijo avergonzada y mirando las caras de todos nosotros. Se quedó un rato mirándome hasta que vio a Drake y se sonrojó. Nada más verla Drake salió de la clase con pequeñas lágrimas escapándose de sus ojos verdes. Le grité pero no me hizo caso. Mark, su mejor amigo, fue tras él para que volviera a clase.
Una hora después me encontré a Drake en el comedor, pero no me dirigió la palabra, se dedicó a despreciar el pollo de su plato.
Cuando salió y se dirigió hacia las taquillas le seguí; quería una explicación.
-¡Drake!- pareció no oírme.
Se paró en frente de su taquilla y se giró para mirarme: tenía los ojos rojos de tanto llorar, los pómulos realmente blancos y el pelo totalmente revuelto.
- ¿Qué ha pasado ahí dentro?- le pregunté mientras le intentaba encontrar la mirada.
- Nada, cosas de familia.
- ¿De familia?- me quedé en la estacada.
- Déjalo…- me dijo e intentó librarse de mí.
Se dio la vuelta para seguir con su camino y por sí solo dio por concluido el interrogatorio. Me coloqué delante de él exigiéndole de nuevo una explicación. Miró a su alrededor, no había nadie, éramos los únicos en el pasillo.
- ¿Quieres saber quién es esa chica?- me dijo algo asustado por su rabia interior.
Me sujetó el brazo  y me llevó con él al baño de las chicas.
- Es mi hermana…, mis padres nos dijeron a mí y a Fredik que había muerto cuando nació por un problema respiratorio. Mis padres la dejaron en un orfanato a las afueras de la ciudad. Tuvimos noticias de ellas en el 2005, cuando sus padres adoptivos quisieron contactar con nosotros. Nos dijeron la verdad hará 2 años, más o menos. Fredik no quería saber nada de ella, pero yo quería saber más. Así que fui al orfanato, después de 5 meses de búsqueda por todos los archivos de la familia. Cuando encontré el orfanato me dijeron que no tenían la dirección de su nueva casa, y solo me dieron algo de ropa suya y una foto. Nunca la vi en persona, hasta este momento.- se le cayeron las lágrimas.
Al acabar de contarme se dio la vuelta para que no pudiera verle llorar, pero yo se la di otra vez y me abrazó. Me hizo prometer le que no se lo contaría a nadie.
A la salida del colegio encendí el móvil, recibí una llamada perdida 2 minutos atrás. El mismo número llamó otra vez.
-¿Si?- pregunté.
- Soy Drake, no te des la vuelta para disimular, siento haberme portado tan mal en clase…
- No pasa nada, te comprendo- Era verdad, le comprendía.
- Te recompensaré, esta tarde: tú y yo en Media Luna dentro de 1 hora, me muero de hambre.-
La invitación era tentadora, pero no pensé que había tanta confianza entre Drake y yo como para que me invitara a comer con él.
- Bueno… es que no sé, mis padres se van a una comida de negocios y me tengo que quedar con mi hermano pequeño…- era una escusa barata.
- Entonces que se venga, hay una tienda de donuts buenísima en la siguiente calle, por favor, en recompensa por lo que te he hecho pasar hoy.- Se dedicó a pedirme perdón.
Me giré para verle mejor, estaba apoyado sobre su BMW azul eléctrico, me dedicó una sonrisa y no pude resistirme a la invitación. Asentí con la cabeza.
- Estupendo, quedamos entonces allí dentro de 1 hora, hasta luego.- y colgó sin darme oportunidad a que pudiera despedirme.
Comprendí que fue porque Lindsay se acercó a él y adiviné que le preguntó que con quién estaría hablando.
Me pregunté el cómo habría conseguido mi número pero la verdad es que no me importó que lo tuviera.
 Mi padre me recogió con un retraso de media hora y tenía prisa por llegar a mi casa.
Me cambié de ropa y me peiné antes de irme a comer con Drake. Bajé las escaleras, después de haber recogido la ropa y libros, y le dije a mi madre que me iba a comer por ahí para conocer la ciudad. Me dijo que no volviera muy tarde y con toda la mentira me pude ir tranquila.
Media Luna solo estaba a 20 minutos de mi casa, a 35 si iba andando pero para mi sorpresa papá había recargado la batería del coche y pude cogerlo. Mi calle era la que más gente tenía por los alrededores. Me fijé en cada una de las personas que se encontraban fuera de sus casas: recién llegadas de la compra, sacando al perro, andando para sacar las cartas del buzón. Mi vecino Jason era el niño más guapo de la calle entera, ojos azules a juego con un cabello rubio. De hecho era modelo en una agencia internacional.
Mientras mi cabeza seguía pensando en el pobre Drake, mi cuerpo y mi coche se iban acercando a la callejuela de Media Luna. Fuera un chico de espaldas, con una camiseta gris esperaba sentado. Era Drake. Al pasar por delante de él le dije que iba a aparcar y volvería en unos minutos.
Cuando entramos cogimos la primera mesa vacía que vimos.
- ¿Y tu hermano?- me preguntó mientras soltaba una pequeña carcajada.
Se dio cuenta de que era una pequeña mentira para no haber quedado con él. Cuando iba a contestarle, una camarera con el pelo rojizo nos pidió la nota.
- Para mí una cerveza y para la señorita una coca-cola.- dijo sin consultarme.
No me molestó que hubiera pedido por mí, fue todo un gusto que fuera tan caballeroso estando conmigo.
- Gracias- y le dediqué mi mejor sonrisa.






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