Mark y yo nos sentamos en la mesa más apartada de toda la Biblioteca porque me
dijo que quería hablar con migo sobre Drake.
-¿Y tú, qué haces aquí?- le pregunté mientras me acomodaba
en la dura silla de metal.
-Se supone que tengo Gimnasia pero ayer me torcí el tobillo
jugando y el entrenador me ha prohibido hacer esfuerzo.
Me entró hipo y no me atreví a contestar.
Mark sacó sus libros de Historia mientras yo me levantaba
para coger unos libros.
Rebusqué varias estanterías buscando un libro sobre la
historia de los Dioses.
Había varios libros con distintos tipos de nombres de
Dioses: Zeus, Poseidón, Hades, Hércules, Afrodita… Elegí Hades.
Siempre había pensado que Hades era el peor dios de todos,
lleno de ira y rabia. Pero no era así:
“Hades, hermano de
Zeus y Poseidón, Dios del Inframundo.
Cuando
estos tres hermanos llegaron al Olimpo fascinados por las maravillas que
este y sus habitantes les ofrecían tuvieron
que repartirse las zonas de la
Tierra : Zeus, Dios del cielo; Poseidón, Dios del Mar y Hades,
Dios del Inframundo”.
Siempre pensé que Hades fue desterrado por Zeus, y por eso
este albergaba tanto odio hacia él.
Cuando volví a la mesa, con el libro en la mano, me dí
cuenta de que Mark no estaba. Sus cosas seguían allí, intactas.
Me senté en la silla a esperar, aproveché y seguí leyendo:
“Hades, Dios del Inframundo, secuestró a una
mortal a la que conoció en la tierra.
Se enamoró de ella perdidamente y la llevó
al inframundo para que `pasara con él
Toda la eternidad”.
¡Qué cruel! Secuestrar a alguien por amor aunque este no sea
correspondido.
Y cuando me puse a pensar en aquella maldad, Mark volvió.
-¿Dónde estabas?- le pregunté.
Me fijé en que traía una lata de Coca-Cola y una barrita de
kit kat.
-He ido a la máquina de la entrada a pillar algo para comer-
y le metió un bocado al kit kat- tengo hambre.
-¿Por qué no me has avisado?- le pregunté-Habría ido
contigo.
-Te ví tan concentrada que no quería molestarte.
Y nos reímos juntos.
-¿Has encontrado lo que buscabas?- me señaló el libro con la
cabeza.
-Sí…-le dije con una sonrisa.
Por un momento volví a recordar la llamada del baño y la
noticia del tráfico.
Ladeé la cabeza para que esos pensamientos desocuparan mi
mente.
-¿Estás bien?-me dijo Mark mientras que colocaba su mano
encima de mi hombro.
-Sí, solamente estoy algo cansada.
Pasado un rato sonó el timbre y nuestra hora libre acabó-
-Tengo que irme al otro lado del insti, a Inglés. ¿Nos vemos
luego?-mientras que me preguntaba estaba guardando mis libros en la mochila.
-Vale- le sonreí.
Quería registrarle las llamadas realizadas de las personas
conocidas dentro del instituto por si alguna coincidía con mi número a la misma
hora.
-Eh Mark, ¿me prestas tu móvil?-Puse ojos de cachorrito.
-¡Claro!-lo sacó del bolsillo de su pantalón.
Menú; llamadas realizadas… Ninguna coincidía con mi número.
Disimulé un poco e hice como si estuviera llamando a mi madre.
-No me lo coge, pero gracias.
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