martes, 29 de mayo de 2012

Capítulo 6


Aparté su boca de la mia y me fui escaleras a bajo hasta el cuarto de baño de las niñas.
No podía parar de sonreír pero en unos segundos toda esa felicidad se convirtió en miedo. Esa sombra que tanto me asustaba apareció por cuarta vez. No supe si era mi imaginación o si de verdad lo estaba viendo.
De repente esa sombra tomó forma humana y  volvió a desvanecerse tras el lavabo.
Mi móvil comenzó a sonar: el número anotado en la nota de la niña de la mañana me estaba llamando.
-¿Diga?- estaba aterrada.
-¡Cariño, cuánto me alegro de hablar contigo!
-Disculpe, ¿quién es?- no reconocía el número, ni tampoco la voz.
-¿Es que no te acuerdas de mí? Nos vimos por última vez cuando eras una niña. Tu madre me separó de ti. Me llamo Terry Maguire, soy tu padre.
Me quedé sin palabras, ¡era imposible!
-Perdone pero se habrá equivocado, mi padre se llama John- y colgué.
¿Mi padre?
El timbre volvió a sonar, y todavía quedaban 2 horas hasta acabar.
Pensé que al ser la nueva algún listillo se querría reír de mí gastándome una broma pesada, pero no lo conseguiría.
Tenía hora libre y estuve merodeando por los pasillos en busca de compañía.
Me llegué hasta la biblioteca buscando algún empollón que pudiera ayudarme con unos ejercicios de Economía.
Encontré a una recepcionista sentada en una silla gris y apoyada sobre el escritorio pintándose las uñas de color rojo.
-Perdone, ¿me podría indicar dónde está la biblioteca?- tenía pinta de no ayudarme mucho, pero aún así le insistí.
Masticaba chicle de menta con la boca abierta y tenía acento argentino.
-Al fondo a la derecha- dijo sin levantar la mirada de las uñas-
-Gracias…
Cuando iba a salir de la recepción escuché una noticia que me impactó en la televisión que había situado encima de unos cajones a la derecha del escritorio.
-Perdone, ¿pero le importaría subirle el volumen?
Salían las imágenes de un accidente cerca del centro, dos coches habían chocado y uno de ellos había provocado que el otro vehiculo girara bruscamente y se estampara contra una tienda de golosinas en la calle de en frente.
 -Hola, soy Emily Carter y estamos en directo donde dos coches se han estrellado por causas desconocidas. Uno de los pilotos está gratamente herido. En otro de los vehículos viajaban una mujer y un niño. La mujer ha fallecido pero el niño está herido. La policía está intentando encontrar a los familiares.
Me dieron muchísima pena.
Por un momento me imaginé qué habría hecho si ese niño y esa mujer hubieran sido mi madre y mi hermano… ¡No podría vivir sin ellos!
Pero no quise pensar en eso. Tenía una familia maravillosa y les quería muchísimo.
Quería aprovechar mi hora libre y seguí las direcciones de la recepcionista para llegar a la biblioteca.
Antes de llegar a la puerta me crucé con Mark.
-Hey, ¿tienes hora libre o qué?- me preguntó Mark.
-Sí, voy a aprovechar para hacer un trabajo.
-Ah, pues te acompaño- cogió su mochila y, como un caballero, me abrió la puerta.
Le miré y le sonreí, me supo devolver la sonrisa.


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