Me subí a mi habitación y la revolví
entera para encontrar la mochila del colegio y algunos cuadernos del año pasado,
ya que hoy era el último día de verano y las clases empezaban mañana.
Profesores nuevos, compañeros nuevos, amigos nuevos…
El primer día de instituto iba a
ser un caos.
Estaba bastante nerviosa porque el año pasado hice muchos amigos y
entrar en un instituto nuevo nunca es fácil. Comenzaba 1º de bachillerato de
Salud y quería entrar en
El instituto se llamaba “Los
Tulipanes”.
A la mañana siguiente me desperté muy temprano para arreglar la ropa. Al
cabo de media hora me puse unos pitillos y una camiseta pegada con unas
manoletinas, me hice algunos tirabuzones en mi cabello castaño como las
montañas y me miré unas cuantas veces al espejo, me dí cuenta de que mis ojos,
verde oliva, se estaban volviendo azules como el mar. Me puse las lentillas y
bajé al garaje a coger mi Mini blanco.Al llegar al colegio me entraron mariposas en el estómago y quería volver a mi casa para meterme bajo la cama y no salir de allí. Respiré hondo y cuando salí del coche me quede boquiabierta; el instituto era enorme, con grandes ventanales de color marfil, el tejado de un rojo terracota, un azul para las paredes y verde oscuro para las puertas de la entrada. Con unas grandes letras encima de la puerta principal donde ponía “Los Tulipanes”, sinceramente tiene nombre de guardería, pensé.
Al entrar por la primera puerta
me cachearon unos vigilantes y me quitaron el iPod nuevo. El interior olía a
plástico nuevo y algo de sudor por los jugadores de rugby y hockey que se
paseaban por allí.
Busqué el despacho de la
directora y solo vi muchos ojos curiosos y un montón de pasillos; con cinco
clases en cada uno y un gran comedor con una biblioteca.
Me indicaron dónde estaba mi primera
clase y me dirigí hacia ella.
En la clase de Biología conocí a
quién seria mi guía en el instituto; Fredik. Un niño de pelo moreno, ojos
azules, rasgos bastantes destacados y piel pálida como la nieve.
Se sentó junto a mí durante toda la clase y estuvo explicándome a dónde tendría
que ir a la hora siguiente.
Me acompañó hasta el comedor, donde
yo tuve que arreglármelas sin él.
Al principio me perdí en aquel
gran laberinto de mesas.
El comedor se dividía en grupos
por mesas: estaban los hevys, las pijas, los skaters, los frikis y los
populares. Esta última mesa estaba emparejada por completo. El capitán del
equipo de rugby, Drake, vestido con un peto de los Lakers y unos pantalones que
le llegaban por debajo del culo estaba emparejado con la capitana de las animadoras,
Lindsay, que llevaba una mini falda y un polito de Tommy.
Me fijé mucho y me di cuenta de
que había una mesa vacía. Aproveché y me senté corriendo antes de que algún
listillo me la quitase. La comida se basaba en una hamburguesa con de patatas
fritas y de postre una manzana y un helado. No había probado unas patatas así
en mi vida. ¡Que delicia!
Cuando sonó el timbre subí las escaleras para ir a la clase de
Filosofía. Entre y había un montón de gente pero haciendo un zic zah, conseguí sentarme
en el primer sitio vacío que vi.
-¿Te importa que me siente
contigo?- Preguntó una voz fuerte al lado mío.
La voz me siseó durante unos
segundos, pero al final pude reaccionar.
-No adelante….
Observé por el rabillo de ojo que se estaba acomodando y estaba sacando
los libros.
-¿Eres nueva, verdad?- Exclamó.
Cuando le miré me di cuenta de
que era Drake.
Tenía unos grandes ojos verdes
donde se reflejaba la poca luz de la habitación.
-Sí- En ese momento él resopló porque sonó el
timbre.
-Comienza la clase….-Dijo al final del
horrible sonido.
-Antes te e visto con Fredik, es mi hermano.
- Ah si, está con migo en Biología- respondí.
Jake intentó contestarme pero en
ese momento entró la profesora de Filosofía; la señorita Wantsffur.
Mientras ella explicaba el método
que iba a usar este semestre, Drake y yo estuvimos hablando sobre la gente del
instituto y los profesores, de los cuales, había algunos nuevos.
Al salir de clase Lindsay estaba
esperando a Jake en la puerta de la clase.
-Oh, déjame que os presente: ella es Lindsay
-Encantada- Me puse roja
-Bueno, ya nos veremos- me dijo al irse
agarrado de la mano con ella.
-Amm…si, ya nos veremos- gemí para mis
adentros.
Al darme la vuelta me encontré con
Fredik, que llevaba una gran mochila cargada de libros.
-¿Es el primer día y tienes tanto que hacer?-
le pregunté.
-Soy un chico aplicado; por lo que veo ya has
conocido a mi hermano…-me dijo.
Me di la vuelta para intentar verle, pero ya estaba demasiado
lejos.
-Sí.
-Bueno me tengo que ir, hablamos luego- me
dijo con prisas.
Y en un abrir y cerrar de ojos
Fredik desapareció.
Empecé a sentir curiosidad por Drake,
era diferente a los demás... Cuando me abrumaron los pensamientos mi pantalón
comenzó a vibrar. Deslicé mi mano hasta llegar al bolsillo derecho y alcancé mi
móvil, era Ángela.
-¿Si?-pregunté.
- Hola Sami, ¿qué tal?- chilló Ángela a través
del teléfono.
-¡Ángela, por qué me llamas a esta hora si
sabes que estoy en clase!- comencé a gritarle.
- Quería preguntarte que si te querías venir
de compras esta tarde.
- No puedo, tengo mucho que estudiar… ¡adiós!-
y le colgué.
En ese momento sonó el timbre
avisando que quedaban todavía dos clases más.
Al acabar inglés y economía salí
de los numerosos pasillos hasta llegar al aparcamiento. Me dirigí hacia mi coche
donde, por mi sorpresa, Drake estaba esperándome junto a la puerta trasera.
-¿Quieres que te lleve?- le pregunté.
- No, pero gracias. Solo venia a traerte este folleto, son los horarios
con todas las clases la directora me pidió que te lo entregase, hasta mañana.-
Dijo y se fue.
Empecé a apresurarme porque se
puso a llover y no quería volver empapada a mi casa.
Al llegar me di cuenta de que las llaves de la puerta principal me las
había dejado en la taquilla del instituto así que fui a darle la vuelta al
jardín para entrar por la puerta trasera. Al intentar abrir la verja del patio vi una sombra entre los árboles y los
arbustos, entonces recordé las palabras del libro: “…una sombra negra, tan fina
como el papel parecía desvanecerse entre los árboles…” La cabeza me dio
vueltas, pero intenté tranquilizarme y cuando volví a mirar la sombra
desapareció.
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