martes, 15 de mayo de 2012

Capítulo 4


La camarera se fue y nos quedamos unos segundos mirándonos. Intentaba desviarle la mirada pero él seguía mirándome.
- Estás guapísima- soltó una gran carcajada.
El móvil comenzó a sonarme. Era mi madre.
- ¡Samantha, tu hermano se ha caído por las escaleras y lo vamos a llevar al hospital, porque tiene una brecha en la cabeza!- me dijo angustiada por la noticia.
- ¡Voy enseguida!- colgué.
- Oye Drake, lo siento pero mi hermano ha tenido un accidente ¿comemos otro día, vale?- le dí un beso en la mejilla y me fui corriendo.
Drake se quedó con ganas de despedirse pero no le di oportunidad.
Al salir del restaurante me fui corriendo hacia el MINI, tarde unos segundos en encontrar las llaves de este, pero al final las encontré.
Cuando entré volví a llamar a mi madre pero no me lo cogió. Conduje hasta el hospital más cercano de la casa. Entré corriendo y me encontré a mi madre en la sala de espera.
-Azahar está dentro con el médico, le está cosiendo la brecha.- me dijo angustiada.
Me calmé porque no parecía nada grave y me acordé del pobre Drake que seguramente habría llamado a Lindsay para que comiera con él y no quedarse solo por mi plantón.
Me senté en los asientos azules de la sala, cuando recibí un mensaje de Drake:
 ¿Cómo está tu hermano? Me he comido tu parte de pizza J
Me hizo gracia la segunda frase y le contesté que estaba bien, que no se preocupara.
Esa noche no pude dormir y me acerqué al cuarto de Azahar a ver cómo estaba.
- Azhi, ¿estas despierto?- me limité a susurrar.
- ¿Te puedes quedar un rato conmigo?, me duele la cabeza.
Me dio pena por unos instantes, (era mi hermano pequeño y lo quería con locura).
- Claro, para que te crees que estoy aparte de para hacerte llorar, ¿eh?- y soltamos una pequeña carcajada a la vez.
Estuvimos contándonos historias y me contó anécdotas de su nueva clase: que la profesora de Cono estaba loca, que una niñas le había mandado una carta preguntándole que si quería salir con él, y que le habían puesto un trabajo de Lengua sobre un famoso escritor. Al cabo de media hora me quedé dormida y él sobre mi regazo.
Intenté no despertarle la mañana siguiente, porque debía de ir al instituto.
Al llegar Lindsay me vio y se acercó a mí para hablarme. Mientras se acercaba me rayó la parte trasera del coche con una llave.
-¡Oye, no te quiero volver a ver con mi novio, entendido!- me amenazó.
-¿De qué me estas hablando?
- No me vaciles que puedes acabar con un moratón en la cara, ándate con cuidado.
Lindsay se estaba acercando a mí y preparándose para pegarme un puñetazo, pero en el momento que fue a levantar el puño para atizarme Drake le cogió la mano desde arriba y se la bajo con brusquedad. Hubo unos segundos de silencio hasta que Drake lo rompió.
- No te atrevas a tocarla.
Lindsay se libró del puño de Drake bruscamente y clavó su mirada en mí
-Ten cuidado, él no estará siempre para protegerte.
En ese momento una rabia se apoderó de mí y sin control alguno, mi puño izquierdo le atizó un puñetazo.
Lindsay se llevó la mano a la cara. Drake se quedó mirándola alucinado.
-No vuelvas a amenazarme,¿Está claro?-la miré con odio y me fui.
Lindsay se marchó a la enfermaría para pedir una bolsa de plástico con hielo. Drake me siguió y me admiró por lo que acababa de hacer.
-Y yo que pensaba que tú eras una niña buena- y soltó una carcajada.
Me puse roja y él lo notó.
-Gracias por defenderme. Sino hubiera sido por ti estaría en enfermería con un buen morado en la cara.
Al entrar en clase de Biología me senté con Fredik. Lo noté algo preocupado pero no tuve valor para peguntarle por qué. De repente se me hizo un nudo en el estómago cuando entró Sophie, la hermana de Drake, por la puerta de la clase.
Entró por casualidad fingiendo querer hablar con el profesor de ciencias. Cuando se dio cuenta de que se había equivocado de clase se marchó.
-¿La conoces?- le pregunté a Fredik hablando por lo bajo.
-Su cara me suena, pero no sé de qué.
Me mordí la lengua y me calle para que Fredik no sospechara nada. Le prometí a Drake que guardaría el secreto, y asía hice, o al menos eso creía yo.
El señor Corner nos obligó ha hacer un trabajo sobre nuestro futuro: pensamientos, ilusiones, planificaciones futuras…
-¿Sabes lo que quiero hacer?- exclamó Fredik.
Le miré con interés y muy atenta a lo que decía.
-Construir mi propia universidad. Se llamará “University of Chemistry”.
-¿La Universidad de Química?- Solté una gran carcajada que hasta el Señor Conner la oyó y me miró fijamente con una mirada que hubiese odiado de cualquier otra persona.
-Sí, era nuestro sueño desde éramos chicos. La idea fue de Drake pero maduró y se le ocurrió la idea de irse a Marruecos.
-¿Marruecos?, ¿Para qué?- me preocupaba la idea de que Drake se fuera, no quería perderle ahora empezaba a sentirme realmente atraída por é. y más después de haberme defendido de aquella forma.
-Si, para seguir el curso allí. Quiere estudiar Economía y tiene muchas posibilidades como empresario.
¡No!, Drake no podía irse, ahora no…
El timbre sonó y el Señor Conner dio por finalizada la clase.
Cogí mis libros y me percate de que Mark, el mejor amigo de Drake, estaba detrás de mí, señalándome la puerta.
-Drake te está esperando.
Miré hacia la puerta y lo vi allí, de pie con sus Ray Ban negras con los filos plateados en la cabeza.
Estaba muy nerviosaza, ¿qué querrá de mí? Cada día tiene más sorpresas. El timbre volvió a sonar anunciando un recreo. La gente fue al aparcamiento y a la biblioteca; por unos momentos nos quedamos solos en el pasillo.
Drake me acorraló, obligándome a estar contra la puerta de la clase del Señor Conner.
-¿A qué has venido?- su boca semejó una media sonrisa, y no se desvaneció.
Se acercó a mi oído, susurrándome suavemente y con eso aroma tan cálido el porqué de esa visita.
-Vine a ver a mi hermano.
-Drake, el sarcasmo nunca fue tu fuerte.
Soltó una carcajada y cuando me quise dar cuenta su cara estaba a pocos centímetros de la mía, y sus ojos me producían un calor inexplicable.
Intenté desviarle la mirada, pero, me arrepentí al instante: esa sombra que tanto me perseguí apareció tras Drake y se desvaneció tras las taquillas.
-Drake no lo intentes…-Drake se acercaba más y más, hasta que sentí su aliento abrasador y sus labios rozaron los míos.
-No lo intento, tú haces que esto sea lo que tú quieras.
-Yo no quiero esto…- mentí, sí que lo quería.
-Sí quieres que pare…solo tienes que decírmelo.
Quise gritarle que me besara.¡Bésame, bésame! Lo hizo. Tenía los labios suaves y cálidos. Su boca sabía a manzana. Recordé que me había tomado un chicle de fresa sin que se diera cuenta al guardar los libros.
Su lengua jugueteó y se revolvió un poco con la mía, pero quise parar y le aparte la cara.
-Samantha…
-Samantha…






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